Como comentábamos en nuestro artículo anterior, [«La Gestalt tenía razón»], estamos viviendo un momento apasionante en la psicología: la neurociencia moderna está validando, uno por uno, los pilares que la Terapia Gestalt lleva practicando desde hace más de medio siglo.
Hoy queremos inaugurar esta serie profundizando en el concepto más famoso de nuestra escuela: El Aquí y Ahora.
Durante décadas, decir «tienes que vivir el presente» sonaba a frase hecha o a misticismo oriental. Hoy, sin embargo, sabemos que es una necesidad biológica. La ciencia ya no lo llama solo «estar presente», lo llama regulación atencional, y los escáneres cerebrales nos han mostrado exactamente por qué funciona.
El problema: Tu cerebro es un viajero del tiempo
La evolución dotó al ser humano de una capacidad increíble: la habilidad de viajar mentalmente en el tiempo. Podemos recordar peligros pasados para aprender (memoria) y simular escenarios futuros para prevenir riesgos (anticipación).
El problema es que, en el mundo moderno, este mecanismo se ha vuelto en nuestra contra.
Un famoso estudio de la Universidad de Harvard, realizado por los psicólogos Killingsworth y Gilbert, reveló un dato demoledor: pasamos el 47% de nuestro tiempo despiertos pensando en algo distinto a lo que estamos haciendo. Y la conclusión del estudio fue clara: «Una mente divagante es una mente infeliz».
Cuando no estás en el «aquí y ahora», tu cerebro activa lo que los neurocientíficos llaman la Red Neuronal por Defecto (DMN). Esta red es la responsable de la rumiación: el bucle infinito de «debería haber dicho esto» (pasado/culpa) o «¿y si pasa aquello?» (futuro/ansiedad).
La solución: El «Aquí y Ahora» como interruptor neurológico
Lo que en Gestalt llamamos habitar el presente es, neurológicamente, el acto de desactivar esa Red por Defecto y activar la Red de Experiencia Directa.
No pueden estar encendidas a la vez con la misma intensidad. Cuando te enfocas sensorialmente en el presente (el tono de voz de tu terapeuta, la sensación de tu espalda en la silla, tu respiración), estás obligando a tu cerebro a salir del bucle de la angustia.
La explosión del Mindfulness (Atención Plena) en la psicología clínica, impulsada por pioneros como Jon Kabat-Zinn, ha demostrado con miles de estudios que este enfoque:
- Reduce el tamaño de la amígdala: El centro del miedo en el cerebro se vuelve menos reactivo tras solo 8 semanas de práctica continuada.
- Engrosa la corteza prefrontal: La zona encargada de la toma de decisiones y la regulación emocional se fortalece.
Lo que la ciencia valida hoy con resonancias magnéticas, Fritz Perls ya lo validaba en los años 60 en sus grupos: la neurosis no puede sobrevivir en el presente real; necesita del pasado o del futuro para alimentarse.
La diferencia en el IPG: Un presente «en relación»
Si el Mindfulness ya hace esto, ¿para qué sirve la Terapia Gestalt?
Aquí está la gran diferencia. Mientras que el Mindfulness suele ser una práctica solitaria (tú con tu respiración), en el IPG de Madrid practicamos un «Aquí y Ahora» relacional.
El trauma y las heridas emocionales casi siempre ocurrieron en relación con otros. Por tanto, sanan en relación con otros. En una sesión de Gestalt, no solo te invitamos a sentir tu cuerpo, sino a sentirte estando con otro.
- «¿Qué te pasa ahora que me cuentas esto?»
- «¿Cómo te sientes al ver que te escucho sin juzgarte?»
Este tipo de presente compartido es, según la neurobiología interpersonal (autores como Daniel Siegel), el contexto más potente para la neuroplasticidad. Cuando dos personas sintonizan en el presente, se produce una corregulación: mi sistema nervioso tranquilo ayuda a calmar tu sistema nervioso alterado, enseñándole una nueva ruta neuronal hacia la calma que no podría encontrar solo.
Conclusión: La ciencia del estar presente
Practicar el «Aquí y Ahora» no es ignorar el pasado ni ser irresponsable con el futuro. Es entrenar a tu cerebro para que tenga un lugar seguro al que volver cuando la tormenta mental arrecia.
En el IPG de Madrid, integramos esta sabiduría ancestral con el rigor del conocimiento actual. No te enseñamos a «no pensar», te enseñamos a volver a sentir. Porque, como nos confirma la ciencia, la vida —la real, la que se puede disfrutar y cambiar— solo sucede en este preciso instante.
Referencias para el lector curioso:
- Killingsworth, M. A., & Gilbert, D. T. (2010). A wandering mind is an unhappy mind. Science.
- Lazar, S. W., et al. (2005). Meditation experience is associated with increased cortical thickness. Neuroreport.
- Siegel, D. J. (2010). The mindful therapist: A clinician’s guide to mindsight and neural integration.











